Category: Arte


la magia del cine

Mickey Mouse en "Fantasia" (1940)

El mundo del cine parece atrapar la atención de grandes y chicos, pero ¿dónde se esconde la magia del séptimo arte cuándo se alteran los esquemas?

Algunos se preguntarán cómo clasificar al cine en nuestra época, sin duda un interrogante difícil de responder dado a que tener la mirada en algo que continúa evolucionando es meramente inconcluso. De todas formas se puede evaluar en rasgos generales.

Un siglo ya ha pasado de la primera proyección en el teatro Odeón de Buenos Aires (demolido en la década del 90), pero recién ahora vemos los cambios, tanto en la tecnología como en el contexto social. Por ejemplo, la aparición del cine sonoro marcó un antes y un después, lo mismo ocurrió con el cine post-dictadura, es decir, cautivaron la mirada de un nuevo público. Es que el cine no ha dejado de evolucionar, hoy conocemos una amplia variedad de géneros y con ellos diversos espectadores.

Con el avance de la empresa cinematográfica se construyeron nuevos cines, mientras que aquellos que fueron furor en su época se vieron obligados a cerrar o dividir sus salas para ofrecer una cartelera más amplia. Sin embargo, todas quedaron en el pasado.

Ahora, no hay que viajar para ir a un cine, prácticamente encontramos más de dos complejos por barrio. Además, disfrutamos del confort que ofrecen: las butacas, el audio y las pantallas grandes, a diferencia de las primitivos cines. Aunque, cuando optamos por ir a estos antros cinematográficos algo de nostalgia hay, ¿será por aquella magia perdida?

La odisea de ir al cine

Algunos datos a tener cuenta:

-La entrada a un cine es un presupuesto al que debemos anticiparnos. Si se desea estar acompañado por una sala repleta de gente, como suele pasar un fin de semana, se deberá abonar una suma mayor a la estipulada para un miércoles: “día comodín” a mitad de precio. También se podrá acceder con descuentos que nos ofrecen las empresas de servicio y telefonía, o presentando credenciales de otros rubros. Sin embargo, estos beneficios tienen sus restricciones: válida para tal fecha, película y horario.

-Es recomendable tener en cuenta al menos dos críticas sobre la función a ver, de modo que evitemos la mala cara ante una función mediocre. Sin embargo, es algo ambiguo porque a veces simpatizamos con las películas de tal director, la presencia de alguna estrella de la pantalla grande o la temática abordada, dejando a un lado la opinión de terceros. Después de todo, la opinión es subjetiva.

-Estar preparados ante la presencia de espectadores exasperantes.

  • espectador comentarista: no deja de acotar tonterías durante el cambio de escenas.
  • espectador crítico: cree saber más que el director y se siente en la gloria.
  • espectador comensal: se la pasa comiendo a dos manos y hace ruidos bastante incómodos al masticar, al desenvolver un caramelo o al succionar con un sorbete el fondo del vaso.
  • espectador inquieto: no para de moverse un minuto. Estira las piernas y brazos, mira en su celular la hora iluminando a los de su alrededor y para ir al baño tapa al resto del público, mientras que pisa algunos en el camino.
  • espectador expresivo: ante una escena emotiva deja saber que tierna o sufrida resulta la misma.

Algunos se identificarán con este ritual y optarán por alquilar la película, a semanas/meses del estreno, en su “videoclub-amigo” o comprarán/bajarán de Internet los films para disfrutar de la comodidad de su hogar, en la que incluirán una seguidilla de interrupciones para ir al baño sin perder el hilo de la trama. Eso sí, el colmo sería que vieran un screener de la misma, es decir, que padezcan algunas de las situaciones exasperantes previamente enumeradas. De todas formas, no dejen de ir al cine porque si la magia todavía existe, quién mejor que usted para encontrarla.

Arte morboso

Cuando el arte se desplaza a lo macabro, ¿deja de ser arte?

En 2007, el artista Guillermo Vargas “Habacuc” realizó la obra “eres lo que lees”, en la cual “Natividad”, un perro moribundo, fue expuesto en una galería hasta morir de hambre. Su propósito: “generar en el espectador diferentes reacciones, que nos dieran cuenta de nuestra condición humana”. Si bien la obra fue una atrocidad, no menos lo fue el sufrimiento que padeció un indigente nicaragüense de la Provincia de Cartago en Costa Rica llamado Natividad (de ahí el nombre del perro). Fue víctima de dos perros Rotweiller que provocaron su muerte ante la presencia de policías y bomberos. Evidentemente, no estuvieron a su servicio.

El lunes pasado, en la revista Ñ (revista de cultura de Clarín) fue publicada una nota en la que se cuestionan los límites del arte. El artista involucrado es Gregor Schneider, quién causó “un revuelo mediático en Alemania al querer exponer en un museo a un hombre a punto de morir”. La muerte es un tabú que persiste en la sociedad y este artista plástico pretende reivindicarla. Considera que “la muerte y el camino hacia la muerte son desgraciadamente hoy en día un sufrimiento” (entrevista en la edición en línea del diario Die Welt).

La muerte es abstracta, nadie puede definirla, nadie sabe que depara, en vivir y dejar que los demás vivan está la clave para seguir en pie. Es un tema que la gente trata de tapar y los medios de comunicación no son la excepción, siguen alimentando a los ciudadanos con eufemismos para referirse a la muerte. Por ejemplo, cuando el cáncer produjo la muerte de Jorge Guinzburg, en la televisión se mencionaba: “Una larga y penosa enfermedad”, “una enfermedad de tal magnitud”, “una enfermedad más grave de lo que se pensaba” (”Del cáncer no se habla”, revista Noticias).

Hay un tabú claro: la muerte; pero las obras de estos artistas, además de no calificar de éticas, no aportan más que angustia, ira e impotencia. Una persona puede dar su consentimiento para ser partícipe de la misma, pero un perro definitivamente no. Algunos no se tomarán a pecho la situación, no por ser insensibles sino por estar mal acostumbrados a ver la muerte en hospitales, geriátricos, veterinarias, entre otros lugares. Sin embargo, creo que en parte todos estamos mal acostumbrados porque todos los días se muere gente aunque no los veamos, pero seguramente escuchamos de ellos en la radio, en la televisión o lo leemos en los diarios y en Internet. Entonces lo tabú queda instalado tanto en los medios como en aquellas personas que hacen la vista gorda ante la muerte y olvidan su nombre, su dolor.

Nuevo sitio y más contenido

¡Bienvenidos! Con este primer post inauguro la sección: arte, que no puede faltar en este blog, ni en la vida de ustedes. Abarcará tanto contenido histórico, como problemáticas sobre su área, obras y aquellas personas a las que denominamos artistas.

Intriga y encuentro con el arte

Mi primera experiencia con el arte, en el cual sentí una conexión más profunda, fue el año pasado al recorrer los museos de la provincia de Buenos Aires. En ellos hallé, además de valiosas piezas, una historia plasmada de diversos sentimientos. Al principio, me resultaba un desafio resolver aquellas obras expuestas con escasos conocimientos sobre sus autores y creo que aún hoy me queda mucho por aprender. Sin embargo, no me podía privar de hacer un mínimo contacto y experimentar la sensación de pintar con acrílicos sobre tela en un bastidor.

inocencia

"Inocencia" de Cristian Orquera

Al cuadro lo titulé “Inocencia”, tiene relación con la ingenuidad mía en el arte y el ser que cree en el cuadro. Si tuviera que clasificar la obra en alguna corriente artística diría que se asemeja al arte naíf (del francés naïf = ingenuo), aunque según la “santa wikipedia” estaría incurriendo en el arte espontáneamente ingenuo, es decir, sólo concuerda en aspectos. De todos modos es un comienzo, espero progresar y compartir más adelante otra de mis obras.

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